Expertos dicen que ayunar antes del ejercicio podría ayudar a controlar el peso

Un estudio concluyó que esta práctica sería útil para gastar los carbohidratos y la grasa almacenada en el cuerpo
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Publicado por: Vivimos La Noticia

Como ha sido comprobado en numerosas investigaciones, el sobrepeso y la obesidad pueden traer varios riesgos a la salud. Diabetes, presión alta y problemas cardíacos son solo algunas de las enfermedades relacionadas con estas condiciones.

 

Como solución, hacer ejercicio de forma regular puede ayudar a mantener el cuerpo y la mente en un estado saludable, controlando a la vez el peso y el estado físico.

Al respecto, el Instituto de Seguridad del Trabajo difundió un nuevo estudio realizado por académicos británicos y publicado en la revista científica, The Journal of Nutrition, el cual concluyó que entrenar durante las mañanas en ayuno podría ser conveniente para estos fines.

Los profesionales analizaron a un grupo de hombres jóvenes en tres situaciones diferentes. Primero, les dieron de comer una gran porción de avena al desayuno y les dijeron que se quedaran sentados por varias horas, sin realizar actividad física. Luego, pudieron comer todo lo que quisieran al almuerzo y en la tarde.

El resultado fue que terminaron consumiendo muchas más calorías de las que necesitaban y, por lo tanto, se propició el aumento de su peso.

En un segundo experimento, les dieron el mismo tazón con avena, pero después les pidieron andar en bicicleta a velocidad moderada por una hora. Esta vez, también pudieron comer lo que quisieran por el resto del día.

Al final de la jornada, todos habían consumido más o menos la misma cantidad de calorías que habían gastado, por lo que no se registró un incremento de peso.

En la tercera prueba, se presentaron los resultados más interesantes. Se le pidió a los sujetos ejercitarse durante la mañana y no comer nada hasta la hora de almuerzo.

Para el mediodía, ya estaban muy hambrientos y comieron mucho. No obstante, durante la tarde consumieron menos alimentos y en la noche, habían consumido casi 400 calorías menos de las que habían gastado en la jornada.

Por lo tanto, con este último método sí empezaron a perder peso, porque entonces su cuerpo tuvo que ocupar los carbohidratos y la grasa que ya tenía almacenada para producir energía.

Si bien estas conclusiones son prometedoras, se debe aclarar que se trata de una investigación cuyos datos deben ser contrastados con una mayor cantidad de estudios similares. Sin embargo, sus precursores postulan que es una alternativa que merece ser indagada.

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