Jueves, 31 de Diciembre del 2020 · Publicado a las 06:30

Un año más de la tragedia que Curicó jamás olvidará

El 31 de diciembre de 1972, una treintena de personas del Club Carlos Condell fallecieron tras caer el bus en que viajaban en el estero Chimbarongo.

Archivo
Escrito por Sebastián Ormazábal

Eran cerca de las 13:00 horas en un caluroso verano de 1972. La idea del viaje, que comenzó a las 11:00 hora, era tener una tarde recreativa-deportiva como antesala de la fiesta de fin de año que se aproximaba, sin embargo, las radioemisoras maulinas comenzaron a difundir la trágica noticia; “Accidente en el estero Chimbarongo”.

El fatal accidente, era protagonizado por una delegación de deportistas del Club Carlos Condell de Curicó, por lo que una jornada de fiesta y alegría, pasó a ser de tristeza e incertidumbre.

El hecho se produjo cuando el bus, con destino a Santa Cruz, se desbarrancó cayendo en las fangosas aguas del estero Chimbarongo, dejando 31 muertos que a medida que fueron pasando las horas, se fueron conociendo sus nombres.

Imagen Biblioteca Nacional: Funeral realizado en Cementerio Municipal de Curicó.

Según el relato de una de los primeros curicanos que llegó al lugar tras el accidente y debió estar en ese viaje pero que finalmente no fue por no “regresar tarde” a estar con su familia, señala lo siguiente: “A nosotros nos aviso el dirigente del 21 de Mayo, Luis Arroyo e inmediatamente fuimos al lugar. La gente se había arremolinado en el sector y lo que vimos no puedo borrarlo de mi memoria. El bus estaba totalmente sumergido y se veía solo una pequeña franja del techo. Un tractor Ford 5000, azul, ayudaba en el rescate. Cuando comenzaron a subir el bus desde el fondo del río el agua y el barro caían a raudales por las ventanas y vi los cuerpos que doblados, colgaban de ellas", relató.

Carros militares fueron los encargados de trasladar los cuerpos para los velorios en las Poblaciones Curicó y Carlos Condell, en tanto la Funeraria Galdames colaboró vendiendo las urnas a mitad de precio que la Municipalidad de Curicó financió.

La misa por su descanso se realizó en el Estadio La Granja, en un recinto repleto que reflejó la trascendencia del hecho y el dolor de toda una ciudad.

Esta es la nómina de fallecidos, en memoria de nuestros curicanos.

  1. Hugo Verdugo Villalobos
  2. Julio del Carmen Navarro Valderrama
  3. Enrique Cabello Duarte
  4. Jorge Armando González
  5. José González Díaz
  6. Luis Antonio Venegas Barahona
  7. Héctor Lagos Zagal
  8. Roberto Villena Pereira
  9. Nibaldo Villena Pereira
  10. Sergio Villena Pereira
  11. Ernesto Villena González (padre de los tres anteriores)
  12. Luis Sánchez
  13. Hugo Durán Zúñiga
  14. Luis Jiménez Ávila
  15. Eduardo Gutiérrez
  16. Luis Hernán Sepúlveda
  17. Raúl Alcántara
  18. 18 Rafael Fernando Jauregui
  19. Juan Arenas Fuentes
  20. Ismael Torres Araya
  21. Hugo Macaya Pérez
  22. Isaac Cáceres Navarro
  23. René Venegas Moreira
  24. Emilio Gutiérrez
  25. Carlos Verdugo
  26. Luis Pérez
  27. Jorge Toledo
  28. Víctor Cabello Reyes, 17 años, Soltero (desaparecido el día del accidente y encontrado fallecido al otro día)
  29. Oscar Toledo Westen, 22 años.
  30. Carlos Retamal Cornejo, 9 años , hijo del chofer del microbus.
  31. Manuel Espinoza Aravena, 23 años, soltero, presidente Club Deportivo.

Testimonios de los sobrevivientes 

Carlos Durán Zuñiga (23 años): “Yo venía en el segundo asiento. La micro iba a una velocidad moderada, cuando de repente se fue al agua. No recuerdo como salí, lo único es que de pronto me vi parado sobre el techo, con el agua hasta el cuello, gritando a todo pulmón. Alguien con una soga me sacó. Estoy vivo de milagro”.

Juan Morales Ovale (22 años): “Yo iba en el último asiento. Ni supe cuando me vi bajo el agua. Todo turbio, me asfixiaba, estaba desesperado. No sé como encontré la ventanilla del techo, por ahí tomé aire. Me había dado un neumático de repuesto en el hombro, me dolía mucho. Alguien me tomó y ahí salí”.

Jaime Olivares (22 años): “Yo venía al medio, recuerdo muy poco. Sé que estaba aferrado a algunos palos y que gritaba que por Dios salvaran a los que estaban bajo el agua”.

Uno de los testigos que presenció el accidente, que no se identificó, también se refirió a la tragedia en el medio de comunicación local. “No venía tan rápido. De repente cayó al agua. Allí es muy profundo, como seis metros y mucho fango.  Fuimos a buscar cordeles y pedir ayuda a Carabineros. Oíamos los gritos de los heridos, Estábamos desesperados, no sabíamos que hacer para socorrerlos. Para mi, muchos murieron en la caída. Creo que esta tragedia no la olvidaré jamás”.

 

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