Martes, 26 de Noviembre del 2019 · Publicado a las 11:59

26/11: El día en que el tren llega a Curicó

Fue en 1866 cuando el maquinista, Manuel Jesús Escobar, marcó un hito que hoy es muy poco recordado.

Archivo
Escrito por Sebastián Ormazábal

Curicó en 1860 era una ciudad muy pequeña. Sus casas de adobe, anchas calles empedradas, veredas angostas y escasa vegetación, manifestaban un lento avance en materia de infraestructura, a pesar de su creciente población.


Fue en ese contexto cuando seis años más tarde, en 1866, la estructura urbana se vería modificada por el proceso industrial y también por la extensión del ferrocarril.

El 26 de noviembre de aquel año, el maquinista Manuel Jesús Escobar, arribó a la ciudad con un tren cargado de materiales, en lo que para muchos historiadores, fue el inicio del Curicó más comercial y con mayor injerencia en el país en materia de conectividad.

A pesar del logro, la línea se abrió al mes siguiente, mientras que la sección tardó otros dos años en entrar en servicio, pues faltaba construir los puentes sobre los ríos Tinguiririca y Teno.

En la navidad de 1868, se entregó la línea completa hasta Curicó, cuyo costo total, incluído el equipo, ascendía a más de seis millones de pesos.

“En el año 1866 llega el primer tren  a la estación de ferrocarriles de Curicó. Los viajeros que llegan se encuentran con una ciudad limpia, de calles empedradas. Llama la atención el buen alumbrado público, la arquitectura con grandes casas coloniales de anchos zaguanes y grandes puertas labradas y el frondoso y clásico paseo curicano: la Alameda de las Delicias”, señaló Oscar Ramírez Merino en su obra la “Historia de Curicó”.

Para este período se estaría en presencia de una verdadera nueva ciudad. Se origina toda una nueva sociabilidad en lo referente a: comercio, vivienda, hotelería, se daría vida así mismo a talabarterías, sastrerías, cocinerías, vendedores(as), artesanado en general. Es muy posible, que el verdadero pueblo de Curicó se haya reencontrado en estos lugares.

Cabe señalar que el pasaje en tren entre Santiago y Curicó oscilaba entre cuatro pesos en primera clase y $1.60 en tercera. Por su parte, los cien kilos de carga costaban entre 76 centavos en primera clase y 42 en tercera.  El transporte de un caballo o buey era de dos pesos, un animal lanar o cabrío, 40 centavos, y un chancho, 70 centavos. El transporte de un carruaje de cuatro ruedas costaba once pesos y el de un locomóvil o máquina de trillar $28.

Desde entonces la extensión de la red ferroviaria había quedado bajo la exclusiva responsabilidad del Estado y por algunos años, quedó suspendida la prolongación de la línea al sur de Curicó, para proceder a la construcción de la línea de Chillán a Talcahuano, pasando por San Rosendo, iniciada en 1869, y del ramal de San Fernando a Palmilla iniciado en 1870.


Fuente: La Construcción de los Ferrocarriles en Chile 1850-1913 : María Piedad Alliende Edwards

Luis Francisco Aly / Fotos Antiguas Curicó.

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