Fotografía: Archivo
Publicado por: Sebastián Ormazábal
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  • Las negociaciones no surtían efecto aquel día. El Presidente Salvador Allende señalaba en su última comunicación al país: “¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo”.

     

    Pero en el Palacio de La Moneda el mandatario no estaba solo, un grupo de fieles defensores constitucionales lo acompañaba, entre ellos, un curicano.

    Se trataba del general director de Carabineros, José María Sepúlveda, que transitaba por los pasillos junto a él, defendiendo su lealtad al primero gobierno Socialista elegido democráticamente en el mundo.

    Nacido en Curicó el 25 de agosto de 1917, Sepúlveda ingresó como aspirante a oficial en la Escuela de Carabineros de Chile en 1936.

    Su carrera fue en constante ascenso, pasando por diversos grados hasta llegar en 1965, a dirigir la Escuela de Carabineros de Chile, donde dos años más tarde sería general.

    A principios del año 1970, el nuevo Presidente de la República, Salvador Allende Gossens, lo nombra como nuevo director general de Carabineros, distinción que llegaría el mismo año en que Curicó lo declara “Hijo Ilustre” de la ciudad, distinción a la que se sumaría la “Orden del Mérito de la Guardia Civil del Perú, por sus "servicios excepcionales y dedicación decidida para mejorar las relaciones entre las dos Instituciones".

    En agosto de 1973, el general presta juramento como Ministro de Tierras y Colonización ante el Presidente Allende.

    Tras los hechos ocurridos el 11 de septiembre, el general curicano se encontraba en el interior del Palacio de La Moneda.

    En el lugar y tras perder la voz de mando por  el autoproclamado general César Mendoza Durán, Sepúlveda no dudo en rechazar la petición del mandatario de abandonar el edificio de Gobierno.

    Finalmente, tras asumir la Junta Militar, Sepúlveda fue destituido y apresado, finalizando su carrera ante la obligación del nuevo mandato.

    Ya alejado de la actividad, se dedicó a pasar más tiempo con su familia, falleciendo el 9 de octubre de 1988 en Santiago a la edad de 71 años.