Fotografía: VLN Radio
Publicado por: Jean Muñoz
La información es de: Marco Díaz
  • “Una vida de búsqueda”, así se podría definir el largo camino que ha debido recorrer René Mestre Sabureau, hijo de una curicana a la cual nunca ha visto de frente, ya que fue entregado en adopción de manera irregular por las “hermanas Mercedarias”, orden religiosa que se hizo cargo de borrar su pasado hace más de 43 años.

    Mediante un intrincado sistema secreto y fuera de todo margen legal, fue asignado a una familia católica donde conoció de comodidades y del cariño de una madre que le confesó su más profundo secreto antes de morir, y el mismo día en que celebraba su cumpleaños número 18, él era “adoptado.

    43 años han pasado desde ese evento que cambió su vida para siempre, caso que todavía está siendo investigado y que el fin de semana recién pasado, tuvo un avance fundamental ya que fue citado a declarar en calidad de víctima ante el fiscal de alta complejidad, Emiliano Arias, en la ciudad de Rancagua.

    Su viaje del fin de semana fue largo, comenzó en Talcahuano (lugar en el que trabaja) y terminó en la capital de la Región del Libertador Bernardo O’Higgins, un camino que ha sabido sobrellevar de manera perseverante, y cimentado en sus deseos de justicia.

    Un férreo muro de silencio ha permitido mantener oculto por 43 años el nombre de los padres biológicos de René Mestre Sabureau. Por casi dos décadas las pocas monjas que pudieron haber entregado información, han cerrado todas las puertas.

    El caso de René es una de las muchas adopciones irregulares llevadas a cabo en los años 70 y 80 desde el asilo que la Congregación Mercedaria tenía en Curicó, tal como lo reveló vivimoslanoticia.cl en la fase inicial de la investigación.

    Los testimonios recogidos se describen adopciones irregulares de lactantes que eran entregados a parejas italianas a cambio del pago de comisiones y en complicidad con un juez de menores de San Fernando. En algunas de ellas se logró constatar que los contactos con Italia los manejaba la monja que dirigía el orfanato.

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    La red informal operó durante las administraciones de diversas superioras del hogar, que ya cerró sus puertas. Una de ellas fue Teresa Melo Leyton, quien dejó los hábitos en 1983 y hoy se desempeña como secretaria en el Pontificio Consejo Justicia y Paz de El Vaticano y como profesora invitada del Instituto de Ciencias Religiosas de la Pontificia Universidad Antonianum en Roma.

    También en Italia, aunque en la isla de Cerdeña, se encuentra otra ex superiora del hogar San Ramón Nonato, Isabela Longoni, quien recibió a René y a su hermana Teresa cuando ambos fueron entregados por sus respectivas familias biológicas. Las adopciones se hicieron con la complicidad de otra influyente monja de la congregación, sor María Auxiliadora Letelier, quien era tía de María Sabureau (madre adoptiva de René) y gestionó la entrega de los niños.

    Pese a que René Mestre Sabureau lleva casi dos décadas tratando de encontrar a sus padres biológicos, con la ayuda de su hermana adoptiva, aún no logra abrir la llave del secreto.

    Lo que más ha impactado a René en ese sinuoso camino, es chocar con frases como “no sigas buscando, eso solo va a causar daño a otras personas”. Son respuestas que le han entregado las religiosas que, conociendo la verdad, lo han instado tajantemente a no revolver el pasado.

    Desde que René se enteró de que era adoptado, inició la búsqueda de su madre biológica motivado por un deseo irrefrenable de conocer sus orígenes, de poder mirar más allá de su propia historia. Ese deseo se alimenta de una potente imagen que le cuesta sacar de su cabeza: su madre biológica llorando en un auto estacionado en la entrada del hogar San Ramón Nonato el día que fue dado en adopción por su abuela.

    Esta perturbadora escena –reconstruida a partir de distintos testimonios– es para René la prueba de que su progenitora no quería entregarlo. Y es eso lo que la convierte para él en una imagen contradictoria: fuente de angustia pero, a la vez, abrigo de esperanza.

    «Lo que para mí resulta más fuerte, es que mi mamá biológica estaba afuera del hogar llorando en un auto porque me iban a entregar y fue su madre la que me llevó y me dejó en los brazos de las monjas. Fue mi abuela biológica la que me entregó»,

    René Mestre

    Cuando el matrimonio Mestre-Sabureau se llevó a René del Asilo de la Infancia San Ramón Nonato la mañana del 2 de enero de 1972, no había ni un solo papel que acreditara su verdadera identidad. Era sólo un lactante vestido de celeste con apenas unas horas de vida. Sus nuevos padres no tenían más información que esa.

    El pasado miércoles 29 de agosto de 2018, las religiosas invitaron a una conferencia de prensa para hablar de una corrida organizada por el colegio que funciona bajo su administración, ese minuto de apertura fue aprovechado por VLN Radio para pedir una respuesta a las preguntas planteadas por René, mismas preguntas que siempre fueron esquivadas o bloqueadas con un rotundo no. Esta fue la primera oportunidad real en la que pudimos permear el claustro de la información que rodea a este caso.

    A continuación escucharemos las voces de Sor Alejandra Armijo, Directora de la Fundación Educacional Colegio San Ramón Nonato de Curicó.

    También interviene su mano derecha, la religiosa Roxana Gaete, y el director del colegio Ramón Ardiles. Esta es la entrevista grabada el miércoles 29 de agosto de 2018, cuando tuvimos nuestra primera y genuina oportunidad de atravesar el silencio.

    Hoy René vive en Talcahuano, donde se desempeña laboralmente, desde ese lugar viajó hasta la vecina ciudad de Rancagua, esperanzado en que el Fiscal Emiliano Arias se interese en su caso, y lo incorpore en la amplia investigación que lleva adelante contra la curía y las distintas aristas que se han abierto en torno a la iglesia católica.

    Una vez cumplido ese trámite, aceptó hablar con VLN Radio, estas son sus reacciones ante las declaraciones de la máxima autoridad de la orden de las mercedarias en Curicó.

    Escucha el reportaje radial: