Fotografía: Archivo
Publicado por: Sebastián Ormazábal
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  • Este lunes se cumple un nuevo año desde la última aplicación de la pena de muerte en Chile. Esta sentencia fue utilizada en 58 oportunidades por los Tribunales de Justicia entre 1875 -cuando fue incluida al ordenamiento jurídico- y el 3 de abril de 2001, cuando fue derogada por el entonces Presidente Ricardo Lagos y reemplazada por la pena de presidio perpetuo.

    No obstante el año en que fue promulgada, la pena capital se aplicó por primera vez el 3 de febrero de 1890, cuando un sujeto que fue declarado culpable del delito de robo con homicidio, fue ejecutado por el pelotón desigando para su fusilamiento.

    Como él, otras 28 personas fueron condenadas y matadas por este delito; 24 por homicidio calificado, uno por asalto con homicidio, uno por homicidio con incendio y tres por homicidio por violación. Paralelamente, según los registros de los gobiernos desde 1964 hasta la fecha, fue bajo el mandato de Carlos Ibañez del Campo donde se produjo la mayor cantidad de fusilamientos por pena de muerte, con ocho condenados.

    Sicópatas de Viña del Mar

    Un caso que acaparó las portadas de los medios de comunicación fue, precisamente, la última condena a muerte dictada por un tribunal chileno. Fue el 29 de enero de 1985 cuando fueron ejecutados los ex funcionarios de Carabineros Jorge Sagredo y Alberto Topp Collins, más conocidos como los "Sicópatas de Viña del Mar".

    Los ex uniformados fueron declarados culpables del asesinato de una decena de mujeres. Pese a que lo solicitaron en reiteradas oportunidades, el dictador Augusto Pinochet les negó el indulto presidencial, dando luz verde a su fusilamiento.

    Chacal de Nahueltoro

    Un caso emblemático de la aplicación de este precepto legal fue la condena de Jorge del Carmen Valenzuela Torres, conocido como "el Chacal de Nahueltoro", quien fue condenado por el asesinato de su pareja, Rosa Rivas, y de sus cinco hijos, en el año 1960.

    El caso se tornó polémico debido a que durante su reclusión de tres años, mientras esperaba su fusilamiento, experimentó cambios significativos en su conducta, aprendiendo a leer, escribir y fabricar guitarras, al mismo tiempo en que se acercó a la religión católica. Paralelamente, argumentaba que estaba arrepentido de lo realizado, sosteniendo que, en el momento, no contaba con las herramientas para tener conciencia de lo que hizo.

    Finalmente, el 30 de abril de 1963, un pelotón de Gendarmería procedió a fusilar a Valenzuela, pese a los esfuerzos del sacerdote católico Eloy Parra, quien solicitó encarecidamente un indulto presidencial al entonces Mandatario Jorge Alessandri.

    Autor y Fuente: Mega.cl