Pasada la medianoche del 1 de diciembre de 1928, un terremoto de ocho grados en la escala de Richter afectó al Maule, el cual se sintió también entre Antofagasta y Puerto Montt, según la prensa de la época. 

La magnitud del movimiento telúrico provocó la muerte de alrededor de trescientas personas y miles de heridos, además del setenta y cinco por ciento de la ciudad destruida con el consiguiente número de damnificados. Edificios emblemáticos como el Banco de Talca y la Caja Nacional de Ahorros quedaron severamente dañados, mientras que iglesias como la catedral, San Agustín, San Francisco o el templo de los salesianos fueron destruidos o gravemente dañados. Servicios como agua, gas, luz y teléfono quedaron interrumpidos por semanas.

Numerosas medidas se tomaron en las primeras jornadas para paliar las consecuencias del terremoto. Fuerzas militares llegaron desde diversos puntos del país para controlar el orden, limpiar los escombros y atender a los heridos, en instantes que el Hospital de Talca estaba prácticamente en el suelo. 

Las autoridades decretaron el congelamiento de precios para evitar la especulación, la instalación de ollas comunes y la construcción de barracas en la Alameda para atender las necesidades de los damnificados.

La reconstrucción de Talca tras el terremoto de 1928 marcó la expansión de la urbe, principalmente hacia el sector sur, y el fin del trazado fundacional colonial, proceso regulado a través de la Ley de Transformación de la Ciudad de Talca de 1929.

El terremoto marca también el relegamiento de Talca a niveles secundarios en el plano poblacional nacional: del cuarto lugar a comienzos del siglo XX se pasó a un constante retroceso a partir de la tercera década del mismo siglo. 

En 1929, la ciudad ocupaba una superficie de quinientas veintinueve hectáreas, que albergaba a más de cuarenta y cuatro mil habitantes, mientras que seis años después, Talca ocupaba 664 hectáreas y contaba con poco más de cuarenta y siete mil personas. De ochenta y tres habitantes por hectárea en 1929, se bajó a setenta y uno habitantes por hectárea en 1935.

Fuente: Diario La Mañana.