Martes, 22 de Mayo del 2018 · Publicado a las 18:25

Comerciante curicano se pudo ir preso tras agredir a delincuente

Archivo
Escrito por José Lucena


Una de las historias dignas de Ripley se produjo la tarde de este martes en el centro de Curicó, luego que dos juveniles hampones  ingresaran claramente con el ánimo de robar al interior del local de venta de artículos de pesca y caza Quillahua” de propiedad del conocido comerciante curicano Raúl Bravo.

El comerciante se percató que los hampones y con el mismo método de siempre alzando la voz para consultar precios de los artículos  y tapando el accionar de un segundo protagonista, intentaban apropiarse indebidamente de algunas especies, por lo que los conminó a retirarse de su establecimiento.

Uno escapó y el segundo fue reducido en la vereda por parte del comerciante Raúl Bravo de 65 años que en forma inmediata le propinó una feroz golpiza en el rostro a Sebastián Salinas Salinas de unos 24 años de edad, con antecedentes por porte y consumo de marihuana y lesiones menos graves, el que mantiene residencia en Villa Santos  Martínez.

Tan brutal fue la golpiza que le aplicó el comerciante curicano, que el hampón quedó  con rostro desfigurado, sobretodo en la  zona ocular donde recibió los impactos de puños  generados para reducirlo en el exterior de su establecimiento, quedando todo registrado en sus propias cámaras de seguridad.

Tras la retención, Sebastián Salinas Salinas   fue entregado al personal de Carabineros de la Subcomisaría Santa Fe y cuando subía al carro policial, amenazaba con sendas querellas al comerciante que se había convertido en su agresor.

Esta historia policial seguía evolucionado en calle Yungay 970, luego que el segundo participante de este delito, y después de un par de minutos regresara al lugar para entregarse voluntariamente a Carabineros, haciendo  devolución de una pistola de aire comprimido, que reconoce haber hurtado desde el interior de la tienda “Quillahua”.

Este segundo imputado fue identificado como S. B. C, de 16 años y sin antecedentes penales, siendo el único que quedará preso  bajo cargos de hurtos, ya que a su compinche  no se le logró situarlo dentro del establecimiento cometiendo delito alguno.

Lo que más impacta de este particular procedimiento policial es que dependiendo del diagnóstico médico del primer imputado, el comerciante Raúl Bravo estuvo a punto de quedar preso, acusado del delito de lesiones.

A saber, Raúl Bravo cuenta con más de 65 años, mientras que el sujeto que intentó afectar su establecimiento, no sobrepasa los 24 años, con la diferencia que el comerciante practica boxeo y acude tres veces a la semana  al gimnasio. Solo así se entiende lo desfigurado que resultó el rostro de uno de los intrusos que trató robarle especies del local comercial.

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