Martes, 27 de Abril del 2021 · Publicado a las 21:00

Denisse Bravo, boxeadora: "Me ha ayudado demasiado el malabarismo, porque sin eso no podría estar en la selección"

La "China" es hija del boxeador curicano, Patricio Bravo, y se ha convertido en una de las figuras más importantes de la disciplina a nivel nacional. Sin embargo, durante los últimos meses ha subsistido a partir del dinero que recauda en semáforos y el apoyo de algunas personas.

Instagram | Denisse Bravo
Escrito por Jean Muñoz

La “China” a su corta edad ha debido mantener su carrera a costa de levantarse a las cinco de la mañana y tener que juntar dinero a través del malabarismo. Con la pandemia la situación se ha tornado compleja, pero este 2021 parece ser más ameno para la deportista que busca consolidarse como la boxeadora más importante del país.

Denisse Bravo tiene 19 años y a su corta edad se ha convertido en una de las promesas femeninas más relevantes del boxeo nacional. Si bien la pandemia la alejó de los combates, este 2021 hizo que la espera tuviese su recompensa.

En marzo peleó contra “Crespita” Rodríguez para completar el selectivo que desarrolló la Federación de Boxeo de Chile con miras al Preolímpico de Buenos Aires. Para la “China” el competir contra la campeona mundial era una victoria, pero el destino se encargó de darle otra sorpresa. “El hecho de que ella me podía quitar el cupo fue como ¡guau!, tengo que pelearme con ella y darlo todo porque quiero ir”.

Finalmente ganó el compromiso.

No obstante, en los últimos días se dio a conocer que el Preolímpico se canceló debido a la situación del coronavirus en Argentina y las clasificaciones se cerrarán mediante el ranking del Comité Olímpico Internacional, según consigna TyC Sports. Bravo declara que la situación es incierta, aun así, siente que el entrenamiento y el viaje a Centroamérica le ha aportado para afrontar los campeonatos que se aproximan.

Denisse Bravo en sus entrenamientos en 2020. | Fotografía: Instagram

La deportista se encontró desde muy pequeña con la disciplina, su padre fue boxeador en Curicó y eso la alentó a entrar al mundo de los ganchos y los knock out. Relata entre risas que siempre fue buena para los deportes, pero siempre sentía que le faltaba “su combo”. Así que a los 15 años inició en el camino del boxeo y, al poco tiempo, notó que su carrera tenía futuro. Fue medalla de plata en el Campeonato Continental de Colorado en Estados Unidos, quinta en el Mundial amateur de Hungría y tercer lugar a nivel panamericano.

Los elogios han estado desde el principio, pero con el dinero no ocurre lo mismo. Desde los últimos meses se levanta muy temprano para viajar desde Valparaíso a Santiago para entrenar y, para costear tanto el recorrido como la comida, se ha puesto en los semáforos a hacer malabarismo y ganar algunos pesos. Ahora, en Ecuador, manifiesta que volver a Chile en los próximos días la “desmotiva, porque de nuevo debo llegar a esa situación. No saber qué hacer, qué va a pasar, si va a seguir así o si va a cambiar algo”.

— Ha tenido buenos resultados en el último tiempo, pero usted indica que no hay un aporte económico sustancial, ¿cómo lo sobrelleva?

— Es poco el apoyo que hay, me negaron el cupo para vivir en la federación o estar viviendo en Santiago. Eso me ha costado mucho, porque es estar viajado todos los días y levantarme temprano. El puro pensar en la rutina ya me estresa y me desanima un poco. Me gustaría que hubiese más apoyo, siempre se puede haber más.

— ¿Considera que existe un trato denigrante hacia usted respecto al apoyo monetario que le entregan?

— Sí, la verdad es que sí. (...) Me molesta demasiado esta situación. Me ha ido bien, porque me he esforzado, me han pedido metas y las he cumplido. La meta con la “Crespita” me dijeron que: ‘si no le ganaba, eras. Te vas de la selección, no podrás estar más acá’. Me levantaba todos los días temprano y después que le gané no hubo un cambio, no hubo más apoyo, no hubo nada, nada.

— Diariamente viaja de Valparaíso a Santiago para entrenar, ¿cómo lo hace para obtener los permisos y pasar por los cordones sanitarios?

— Se me ha hecho súper difícil el tema de los permisos, porque la Federación no me ha dado ningún permiso para viajar. Saben que estoy viajando todos los días y nunca me han dicho: “¿necesitas un permiso?”. Entonces yo saco a la mala el permiso. Ocupé una semana seguida solo un permiso para poder entrenar en Santiago, (…) con el corazón en la mano para ver si pasaba o no.

— Debiese existir un permiso para deportistas…

— Sí, debería, para no seguir pasando eso. Es fome, porque aparte de estar toda cansada y querer irme a mi casa, a veces rebotaba y no me podía ir, tenía que sacar otro permiso, pasarme por otro lado. Eso me hacía doler la cabeza, ya no quería más guerra.

— Financia sus viajes haciendo malabares siendo que es una figura dentro de la disciplina, ¿qué siente que no pueda concentrarse solamente en el boxeo?

— Eso me tenía un poco mal sicológicamente, me gusta el arte y hacer malabarismo, pero en vez de hacerlo porque me gusta, tenía la presión que si no lo hacía a lo mejor no podía almorzar o no podía regresar a casa y me iba a quedar en Santiago sin tener donde quedarme. Después de entrenar estaba cansadísima, pero siempre tenía que ponerme en un semáforo. Ahí me ‘ganaba’ como dos horas, después que me hacía la plata decía: “ya listo, para la casa”. No me gusta hacerlo por obligación, es frustrante.

— ¿Cuándo surgió la necesidad de hacer malabares para sobrevivir?

— Cuando me dijeron que no me podía quedarme en Santiago, aunque anteriormente ya lo hacía (malabares). Entonces las opciones era viajar desde Curicó o Valparaíso, pero escogí Valparaíso porque es más cercano. No tenía plata diariamente para pagarme el pasaje, no había nadie que me podía pagar el pasaje, no había apoyo y ahí tuve que recurrir a los semáforos. Me ha ayudado demasiado el malabarismo, porque sin eso no podría estar en la selección.

— ¿Cuál es su crítica al Estado respecto al apoyo que entregan a los deportes?

— Sería bueno que hubiera más apoyo, que se dieran cuenta de las personas que tienen futuro, que se esfuerzan por lo que hacen día a día, por los resultados. Que se de cuentan que no todo es fútbol, hay otros deportes. El boxeo se ve bastante a nivel internacional. Lo bueno es que igual han apoyado a las mujeres, antes no había ninguna en la selección y ahora somos tres. Yo no soy de Santiago, por último que me den el alojo para no estar viajando, pero bueno… tiempo al tiempo.

— El viaje a Ecuador, ¿quién lo financió?

— El Comité Olímpico, todo pagado. Eso es buenísimo.

— ¿Cuesta hacer boxeo en Chile siendo mujer?

— Sí, bastante. Siempre se ha visto más apoyo para los hombres. Siempre.

— Si vuelve a enfrentarse a “Crespita” … ¿Cree ganarle de nuevo?

— Yo lo voy a dar todo siempre, daré todo arriba y que gane la mejor en todo momento, pero de ahí ya no me paran. No quiero que me saquen de ahí y siempre voy a dar la vida para tener el cupo en la selección.

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