Fotografía: Agencia Uno
Publicado por: Jean Muñoz
La información es de: Jorge Gillies
  • Justificada o no, la inasistencia de altas autoridades parlamentarias  y representantes políticos al almuerzo con el presidente Bolsonaro es una forma de desaire que forma parte de la comunicación política, como lo muestra la historia no solo reciente. Se trata de un desaire “silencioso”, pues se expresa a través de la ausencia.

    El anfitrión podría manifestar su protesta ante el hecho dejando llamativamente vacíos los puestos de los ausentes. Pero sería una situación incómoda, sobre todo para el huésped. De tal forma que los puestos se llenan rápidamente –siempre hay aspirantes deseosos de ocupar esos lugares- y el acto protocolar se lleva a cabo como si nada sucediera, aunque el peso de la ausencia es evidente para todos.

    Un caso de desaire “ruidoso” se vivió durante la visita oficial del canciller alemán, Helmut Kohl, al congreso en Valparaíso, en 1991. En una parte de su discurso en que mencionó la palabra “dictadura” las bancadas de derecha abandonaron el Salón de Honor en medio de protestas. El desaire se vio agravado por el hecho que quienes lo cometieron eran los anfitriones. A su salida, Kohl los encaró abiertamente y extrajo grandes réditos políticos del incidente.

    Menos conocido es un desaire ocurrido a comienzos de la década de 1960, cuando dos senadores de oposición –Eduardo Frei y Salvador Allende- interrumpieron a viva voz al presidente Jorge Alessandri durante su cuenta pública ante el Congreso, en protesta por su política económica.

    Jorge Gillies, académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación Social, UTEM.