Accidentes de niños en piscinas: cómo prevenirlos y qué hacer en una emergencia

Especialistas entregaron una lista de consejos sobre cómo evitar que los menores se ahoguen, además de medidas para atender casos de riesgo vital
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Publicado por: Luis Alberto Cabello Garrido

Con la llegada del verano, también comienza la temporada de piscinas. Sin embargo, esto también supone una alta probabilidad de accidentes por inmersión, lo que representa una de las principales causas de muerte en menores y, en el caso de los sobrevivientes, deja graves secuelas neurológicas de por vida.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la edad es un factor clave y de riesgo de ahogamiento. Es así como los índices más elevados de fallecimiento por esta causa van entre 1 y 4 años, seguido por los niños de 5 a 9 años.

Como forma de prevenir estos accidentes, el pediatra de la Clínica Biobío, Dr. Fernando Valenzuela, entregó los siguientes consejos:

1. No perder de vista a los menores en ningún momento:

Bajo ningún concepto hay que dejar de mirar a los niños mientras están en la piscina. Hay que vigilarlos siempre y nunca dar la espalda mientras estén en el agua.

“En solo 27 segundos, un niño que no sabe nadar empieza a ahogarse y en 3 o 5 minutos, le quedarán graves secuelas o incluso puede fallecer a causa del ahogo”, advirtió el doctor.

2. Recordar la máxima “10/20”:

Esta consiste en observar cada 10 segundos a los menores en la piscina y no tardar más de 20 segundos en llegar a ellos, en caso de ahogamiento.

3. No distraerse mientras se vigila:

Algo tan sencillo como responder al teléfono o ir a abrir la puerta, puede tener como resultado el ahogamiento de un bebé. Es mejor que haya dos adultos que hagan turnos vigilando, a que los niños queden sin custodia.

4. Proteger la piscina con un cerco perimetral alto:

La mejor forma para evitar accidentes cuando no se está presente es cercarla. Así, los niños no pueden llegar a ella de ninguna forma. Esta reja debe ser lo suficientemente alto para que no pueda saltarlo, ni colarse por debajo, ni escalar por ella. Con cierre automático de la puerta y con pestillo, reduce en un 95% las muertes por ahogamiento.

5. Enseñar a los niños a nadar:

Este es uno de los mecanismos más eficaces para evitar ahogamientos. Se pueden iniciar las clases a partir del año de edad. Además, hay que tomar medidas de seguridad como bañarse en lugares seguros, que avisen siempre a un adulto antes de bañarse y no tirarse al agua de cabeza, entre otras.

6. Cuidado con la falsa sensación de seguridad:

Los flotadores, alitas, tablas y otros elementos flotantes pueden darnos una falsa sensación de seguridad. En realidad, solo son una ayuda pero nunca pueden reemplazar la vigilancia permanente.

7. No dejar objetos ni juguetes en la piscina:

Estos pueden llamar la atención de los niños mientras no están vigilados y caerse al agua en un intento de recuperarlos.

8. Cuidado con la diferencia de temperaturas:

Existe peligro cuando la temperatura del cuerpo es muy alta y la del agua muy baja, ya que puede producirse pérdida de conocimiento o un paro cardíaco. Para evitarlo, es bueno refrescarse poco a poco, mojándose partes del cuerpo para que vayan adaptándose a la temperatura del agua. Se debe salir de inmediato del agua si una persona se siente mal.

 

En el caso de que se produzca un accidente por inmersión, el Dr. Alfredo Labarca, urgenciólogo y Jefe de Operaciones de HELP, dice que “es fundamental el restablecer una adecuada entrega de oxígeno a los tejidos lo antes posible, ya que de esto depende el pronóstico neurológico y vital del paciente. Es difícil saber con seguridad la duración de la inmersión, por lo que todo paciente rescatado debe recibir reanimación inmediata”.

Las personas que han sufrido una asfixia por inmersión siempre deben ser trasladadas a un centro asistencial, ya que luego de una reanimación exitosa, dentro de las 72 horas siguientes se puede producir un nuevo deterioro respiratorio conocido como “inmersión secundaria”.

Ante esto, el especialista de HELP entrega las siguientes recomendaciones:

- Iniciar una resucitación precoz (respiración boca a boca y compresiones torácicas), ya que es la medida más eficaz para mejorar el pronóstico.

- Llamar a un servicio de emergencia pre-hospitalario lo antes posible.

- Sacar al accidentado del agua y ponerlo sobre una superficie dura; a partir de aquí el manejo es similar al de cualquier persona con paro cardiorrespiratorio (PCR).

- Si el niño respira, se debe poner de lado, de modo que si vomita no aspire este contenido y caiga en PCR.

- Si la víctima no responde o no respira, iniciar compresiones torácicas a una frecuencia de 100 por minuto y profundidad de no más de 5 cms. (adulto y niño mayor).

- Si el reanimador está solo o no tiene entrenamiento, es mejor que mantenga unicamente las compresiones torácicas (“RCP sólo con manos”) hasta que la víctima reaccione o llegue un equipo médico de emergencia.

- Si el reanimador tiene entrenamiento o hay dos reanimadores, hay que alternar 30 compresiones torácicas con dos respiraciones boca a boca, previo despejar la vía aérea (sacar cuerpos extraños de la boca que puedan estar obstruyendo).

- Cubrir boca y nariz con la boca si se trata de un niño pequeño o tapar la nariz y cubrir con la boca la del accidentado, si se trata de un niño mayor o adulto, para efectuar las ventilaciones boca a boca.

- No se recomienda la maniobra de Heimlich, salvo que un cuerpo extraño esté obstruyendo la vía aérea.

- Si hay sospechas de lesión de la columna cervical (piquero, deporte acuático, lesión evidente), hay que tratar de no movilizar la columna cervical.

- No efectuar maniobras para extraer agua de los pulmones; son innecesarias y hacen perder tiempo.

- No abandonar las maniobras de resucitación hasta entregar al paciente al servicio de urgencia.

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